Página principal | Blogs | Luis Rubio | ¿Qué argumentos deportivos ofrecen los chicos para pensar que no van a salir escaldados de Girona?

¿Qué argumentos deportivos ofrecen los chicos para pensar que no van a salir escaldados de Girona?

por
Tamaño de la fuente: Decrease font Enlarge font
Imagen del once que jugó en el Tartiere... Foto lfp.es Imagen del once que jugó en el Tartiere... Foto lfp.es

Las principales casas de apuestas han decidido no aceptar pronósticos de cara al partido que el Girona y el Real Zaragoza disputarán este fin de semana. Los operadores no ven claro lo que pueda suceder en Montilivi entre dos equipos a los que les sirve -es evidente- el empate.

Dicho de otro modo, piensan que habrá tablas. Desde que el fútbol es fútbol, cuando hay un marcador que complace a las dos partes, es fácil que se de. Ese es el razonamiento de los ordenadores y de los sesudos dirigentes de las casas de apuestas: riesgo mínimo.

¿Saben ustedes una cosa? Yo no me fío ni un pelo. El Girona saldrá a degüello, espoleado por un estadio lleno, algo a lo que no están habituados por esas tierras y el equipo blanquillo es tan pusilánime, tan blandito y compite tan poco que no me ofrece ni garantías ni esperanza. Veremos como saltan al terreno de juego los de Láinez. A estas alturas del ejercicio, que quieren que les diga, fé, lo que se dice fé, no tengo demasiada.

Dice el admirado Eduardo Bayona que el Real Zaragoza, siempre, desde hace años, siempre disputa triangulares: contra el rival y contra si mismo. Y tiene razón.

Traducido: ¿Qué argumentos futbolísticos me puede -nos puede- ofrecer este equipo que es el que peor lo está haciendo en los 85 años de la entidad? Un vestuario que, además, no ignora que va a entrar la excavadora y se va a llevar por delante hasta los azulejos de las duchas.

Dicen, además, los que manejan los ordenadores y las matemáticas que de los más de 43 millones de posibilidades y combinaciones, el Real Zaragoza solo desciende en un 0,22 %. Pocas son, desde luego, pero este Real Zaragoza es capaz, perfectamente, de marcarse el gol en propia puerta y de descerrajarse un tiro en su mismísimo pié.

Yo sigo asustado, disculpen mi desconfianza... Sueño con que sean las diez de la noche del domingo.

Etiquetado como:

No hay tags para este articulo

Valora este articulo

3.75