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O se gana al Reus, o Natxo será historia

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Foto realzaragoza.com/TINOGIL Foto realzaragoza.com/TINOGIL

De puertas para afuera, tranquilidad... De puertas para adentro... la tormenta. Nadie en el club oculta la tremenda preocupación que invade hasta el último rincón de las oficinas de Eduardo Ibarra.

Natxo Arantegui sabe que tiene que buscar otro entrenador. Lo sabe porque es el fútbol quien pone y quita; quien da y niega razones y es el propio fútbol el que va a provocar. salvo milagro, que Natxo González haga las maletas.

Ha bastado un mes de competición para que el crédito del de Vitoria se haya esfumado. Se ha pasado del 'estamos orgullosos' que inundó las redes sociales tras el partido copero ante el Valencia al 'estamos avergonzados' y todo en tres o cuatro partidos. Y ésto no pasó porque si.

'Lo' del Alcoraz fue un traspiés demasiado grave como para que no dejara una profunda herida, que quedó medio cicatrizada tras vencer al Rayo, pero la terrible exhibición de pasividad, falta de ambición y de actitud de Almería ha rebosado el vaso de la paciencia de Lalo y los consejeros del club. Y, por supuesto, del zaragocismo.

No es un mal entrenador Natxo. No lo es. Tiene conceptos y conocimientos suficientes pero algo falla en su planteamiento. Algo no encaja. 18 puntos sobre 45 es un balance inaceptable, inasumible por un club como es el Real Zaragoza y más en segunda. Cuatro victorias en 15 encuentros no es tolerable. El técnico tiene plantilla para aspirar a mucho más pero no da con la tecla y lo peor es que cada día parece más perdido, más alejado de la solución al acertijo.

Vista la actitud del último partido, uno se debe de hacer preguntas: ¿Qué tal son las relaciones entre el banquillo y la plantilla? ¿Comprenden los jugadores la peculiar política de rotaciones de Natxo? ¿Digieren su política de cambios? ¿Son receptivos a la larga permanencia diaria en la ciudad deportiva? ¿Es suficientemente empático el entrenador con su plantilla? En una palabra... ¿quieren los jugadores la permanencia de su entrenador? Buenas preguntas.

Y desde el punto de vista del Sr. González: ¿Por qué no busca soluciones tácticas alejadas de ese planteamiento que ya han calado los rivales? ¿Por qué hay futbolistas que cuentan tan poco? ¿Por qué tiene molestos a muchos integrantes del plantel?

Sea como fuere, es evidente que si no se gana al Reus -curiosa jugada del destino- Lalo cesará al entrenador. Se verá obligado porque el ruido de sables es atronador dentro y fuera de las oficinas.

Personalmente he defendido a Natxo confiando en la reacción del equipo, pero se me han agotado los argumentos. Le tengo pánico al cambio de entrenador, pero es evidente que así no se puede seguir. O se reacciona inmediatamente, empezando por el partido ante el Reus, o adiós.

Este Real Zaragoza es un devorador de entrenadores. Todos lo sabemos del mismo modo que sabemos que el cambio de técnico no garantiza nada. Desde que el equipo bajó han ocupado el banquillo de La Romareda Paco Herrera, Ranko Popovic, Víctor Muñoz, Raúl Agné, Luis Milla, Lluis Carreras, César Laínez y Natxo González. ¡Ocho técnicos en menos de cinco temporadas! Y vamos camino del noveno. Es imposible que todos fueran malas opciones. Aquí hay algo mucho más profundo que una mala elección. Y cada vez vamos a peor, con coqueteos con el descenso absolutamente indecentes.

Por cierto, más preguntas: ¿Quién manda sobre Lalo? ¿Quién o quienes son los responsables de las decisiones de palacio? Recuerden que en el organigrama de la SAD hay un director general más que discutido por la parroquia. No estaría mal que diera la cara. Nada mal.

En un mes, el Consejo, en la Junta General de Accionistas, volverá a hablar de beneficios en el ejercicio. Es notable la gestión económica de la propiedad pero, al margen de que es imprescindible desde el plano legal por aquello del Concurso, al seguidor eso le importa más bien poco. Lo que exige es que su equipo gane partidos, que esté arriba y que aspire a todo. Desde el punto de vista deportivo, el Consejo es culpable directo y absoluto.

Si no escampa, estaremos abocados a un periodo colvulso -que es el estado natural de este equipo en los últimos tiempos- con cambio de entrenador, de dinámica de trabajo y con la necesidad de acudir al mercado invernal para tratar de enmendar la ruta equivocada. Otro bochorno que sumar a los muchos bochornos vividos hasta ahora.

El zaragocismo ha debido de ser muy malo y perverso en otra vida para verse condenado a soportar tanta incompetencia junta.

 

 

 

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