Página principal | Blogs | Luis Rubio | El niquelado adiós de Don Narcís

El niquelado adiós de Don Narcís

por
Tamaño de la fuente: Decrease font Enlarge font
El niquelado adiós de Don Narcís

Con la fórmula empleada, todos ganan: el club se ahorra una pasta, el técnico consigue una salida airosa y se le da un toque de normalidad a una situación abrupta en la entidad.

Narciso Juliá y el Real Zaragoza han separado sus caminos. El técnico y su ayudante, Valentín, abandonan el club aragonés después de algo más de 13 meses llenos de sombras y muy pocos claros. Un periodo que se ha caracterizado por la pésima toma de decisiones en muchos frentes y que conllevará -salvo milagro- una quinta campaña en la segunda división.

Hace mucho tiempo que Juliá conocía la opinión unánime del consejo de administración del Real Zaragoza hacia su persona, la pérdida total de confianza en su gestión y las discrepancias en el fondo y en la forma de algunas de sus decisiones al frente de la dirección deportiva.

El gerundense, buen conocedor de la idiosincrasia de La Romareda, ha tratado de hacerlo lo mejor posible pero ha fallado. Su fracaso ha sido estrepitoso. Tres entrenadores después -uno cada cuatro meses- deja al equipo alejado de las posiciones cabeceras y con una plantilla que ha sido preciso retocar para hacerla competitiva. Se va por la puerta de atrás y eso es una lástima porque siempre fue uno de los nuestros... pero la verdad es que se debía de ir. Su situación era insostenible.

Como legado positivo deja el poso en la ciudad deportiva, cuya remodelación y activación había emprendido con cierto entusiasmo. Como negativo, su poca capacidad para moverse en mercados alejados de la costa. Poca cintura, desde luego.

De mutuo acuerdo, el Real Zaragoza y Juliá han decidido darle al despido un barniz brillante. De lujo. Empezando por asegurar que había sido el catalán quien habría solicitado su desvinculación y que, generoso en el esfuerzo, había aceptado redondear la plantilla en el mercado invernal antes de marcharse. Ha llegado a decir el presidente, en la rueda de prensa de hoy, que el fichaje de Samaras tenía "el sello de Narciso". Todo muy bonito pero totalmente alejado de la realidad. Es lo que tiene negociar: hay que tragarse sapos y luego soltarlos sin pestañear.

Con la fórmula empleada, todos ganan: el club se ahorra una pasta, el técnico consigue una salida airosa y se le da un toque de normalidad a una situación abrupta en la entidad.

Narciso Juliá ya es historia. Dejémosle ir y que tenga mucha fortuna y acierto en sus posteriores destinos y proyectos deportivos, la misma suerte y tino que ha brillado por su ausencia en trece meses para el olvido en su querido Real Zaragoza.

 

Etiquetado como:

No hay tags para este articulo

Valora este articulo

5.00