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El mesías caído en desgracia

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Por Olivier Vilain de La Figuera

Estimado Sancho, pasan los días y las semanas como centellas, tan pronto vivimos los calores del verano, como las luces navideñas ya plagan los escaparates. Es, nada menos, que una forma de disculparme por el tiempo que llevo sin dedicarte unas líneas, que siempre mereces y en demasiadas ocasiones no cumplo. Por estas tierras andan las cosas revueltas, no puede ser de otra manera. Pero también he de decirte que la marejada no pasa de esa denominación ya que apenas a unas leguas de aquí, las olas son de fuerte marejada. Porque en lo político, que debiera ser la ciencia de gestionar los designios de los ciudadanos, da la sensación de que se ha llevado un tifón el sentido común de algunos dirigentes en la vecina Cataluña. Te habrán llegado los ecos de las elecciones de esta comunidad, promovidas por un presunto mesías caído en desgracia tras la decisión de las urnas. Ha perdido un buen porcentaje de los apoyos. Y en mi opinión, el mesías caído en desgracia no supo predecir que sus convecinos creen en la política y no comparten la llamada “desafección”. Todo lo contrario, estimado Sancho, fueron en tropel camino de las urnas, dando una lección de democracia, y optando cada uno por lo que consideraba oportuno. Más que nunca, los catalanes, conscientes de que esta cita no era una pachanga, hablaron. Y optaron por una pluralidad sin igual en territorio de este estado: siete formaciones nada menos discutirán en su parlamento. Eso sí, el mesías, pensando en sus propios intereses y tras haber decidido tiras las piezas del tablerp, en mitad de legislatura, cegado por no se sabe bien qué o quién, se ha topado con la realidad, que no es la que él quería. El problema es que sus ansías le tenían a él mismo como protagonista. Y el pueblo sabio de Cataluña, le recordó que es el votante el que decide quien hace política. Hasta de eso parece que se olvidan algunos. Cosas veredes.

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