Olivier Vilain
Ene
29
2013
La insoportable levedad del deportista (no del futbolista)
por
Estimado Sancho: el pasado domingo, el deporte nos regaló una tarde sensacional, llena de emociones intensas y felices. La selección española de balonmano, tras un torneo inmaculado, se plantó en la final de todo un mundial para ganar con superioridad insultante a uno de los "cocos" de este maravilloso deporte: Dinamarca. Los chicos de Valero Rivera (entrenador y aragonés como refleja su dni) jugaron el que, según ellos mismos, fue el mejor partido de la historia del balonmano español y trajeron algo de alegría y autoestima a este maltrecho país, que encuentra en sus deportistas ya muy a menudo el consuelo temporal a una situación económico y social deplorable. El balonmano, amigo mío, es una disciplina durísima. Es contacto puro entre colosos, fuerza, habilidad e inteligencia en un deporte que, a su vez, es especialmente elegante. Y el trabajo de estos gigantes es diario, rudo y callado, los focos de los medios no les acompañan con la constancia del fútbol, el tenis o la fórmula 1. No se puede decir que estén "olvidados", porque las competiciones de balonmano tienen su repercusión en España, pero está claro que siguen en segunda línea.
¿Por qué te cuento esto, colega de andanzas? Pues
Ene
21
2013
Que nadie se frote las manos
por
Estimado Sancho: hoy me han preguntado qué es lo que pienso sobre el caso Bárceñas, del cual estarás sobradamente informado, estoy seguro de ello. Pues bien, lo que pienso es que si se confirma todo lo que hay sobre la mesa, efectivamente la cascada de dimisiones por omisión debe sucederse en la misma proporción a los nuevos nombres que se sienten en el banquillo y sean condenados. Incluso la omisión es punible jurídicamente. He escuchado a Torres Dulce (Fiscal General del Estado) hablar del trabajo de la Justicia y de la presunción de inocencia. Ya tenemos ejemplos de corrupción política a cascoporro, pero precisamente nosotros debemos demostrar que sabemos convivir en democracia y esperar a que los tribunales hagan lo que tengan que hacer. Es verdad también que se ha conseguido con dudosas decisiones pasadas y presentes que la desconfianza ciudadana llegue hasta las tripas de los juzgados, pero si entro personalmente en esa rueda sólo querré salir corriendo y ya no quedará nada más que la ley de la selva.
Dicho esto, trato personalmente con muchos políticos (concejales, diputados, miembros de gobiernos, etc) y a buena parte de ellos los conozco muy de cerca. Sé cómo es su día
Nov
27
2012
El mesías caído en desgracia
Por Olivier Vilain de La Figuera
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Estimado Sancho, pasan los días y las semanas como centellas, tan pronto vivimos los calores del verano, como las luces navideñas ya plagan los escaparates. Es, nada menos, que una forma de disculparme por el tiempo que llevo sin dedicarte unas líneas, que siempre mereces y en demasiadas ocasiones no cumplo. Por estas tierras andan las cosas revueltas, no puede ser de otra manera. Pero también he de decirte que la marejada no pasa de esa denominación ya que apenas a unas leguas de aquí, las olas son de fuerte marejada. Porque en lo político, que debiera ser la ciencia de gestionar los designios de los ciudadanos, da la sensación de que se ha llevado un tifón el sentido común de algunos dirigentes en la vecina Cataluña. Te habrán llegado los ecos de las elecciones de esta comunidad, promovidas por un presunto mesías caído en desgracia tras la decisión de las urnas. Ha perdido un buen porcentaje de los apoyos. Y en mi opinión, el mesías caído en desgracia no supo predecir que sus convecinos creen en la política y no comparten la llamada “desafección”. Todo lo contrario, estimado Sancho, fueron en tropel camino de las urnas, dando una lección
Oct
15
2012
Un alcalde rodeado de basura
por
Estimado Sancho: quiero compartir en esta ocasión una vivencia de aquellas que se quedaron grabadas en mi memoria desde muy pequeño. Como bien sabes, nací y crecí en un pequeño, pero orgulloso país del centro de Europa: Bélgica, uno de esos lugares que siempre se ha considerado especialmente civilizado y que abandera con premura los avances sociales tomando los riesgos correspondientes. Pues bien, recuerdo un conflicto en mi ciudad natal, Lieja, que enfrentaba al alcalde con el servicio de recogida de basura. De los pormenores del desencuentro, Sancho, no te puedo hablar con demasiado detalle ya que mi edad rondaba los ocho años, pero sí tengo una visión clara de lo que sucedió. Supongo que los trabajadores reclamaban algún tipo de mejora en sus condiciones que el alcalde, en una posición pétrea, no aceptaba. Fue entonces cuando los “afectados” tomaron la decisión de movilizarse. Una huelga de recogida de basuras, pensarás… pues no fue exactamente así. Los trabajadores pusieron en jaque al alcalde de una forma creativa y que gustó a toda la ciudad… menos al propio primer edil. El planteamiento fue que se siguió limpiando la ciudad y recogiendo las bolsas y desperdicios, pero en lugar de llevarlo todo,

