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(1-1) El enésimo mazazo

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El Real Zaragoza no era capaz de pasar del empate ante el Cádiz, en un partido que ya se ha vivido en demasiadas ocasiones esta temporada. El equipo está obligado a seguir sufriendo hasta el final. Foto lfp.es El Real Zaragoza no era capaz de pasar del empate ante el Cádiz, en un partido que ya se ha vivido en demasiadas ocasiones esta temporada. El equipo está obligado a seguir sufriendo hasta el final. Foto lfp.es

Otra vez. El Real Zaragoza repite una y otra vez en bucle todo lo que está viviendo durante toda la temporada. Es decir, sólo Ángel es capaz de hacer gol y el equipo no sabe gestionar, ni mucho menos, los últimos minutos de cada encuentro. El canario adelantaba a los suyos en la primera mitad, pero los de Láinez no eran capaces de sellar el triunfo y el Cádiz igualaba en el 89.

Láinez sólo realizaba una modificación en el once respecto al que mejores resultados le ha dado hasta el momento: la entrada de Feltscher en el lateral derecho en lugar de Isaac para prevenir el potencial ofensivo por bandas del Cádiz. Y el plan de siempre, el de tener la pelota, le funcionó a ráfagas a un Real Zaragoza al que le costó conectar con Ángel, quizás demasiado separado del resto del grupo, pero que cuando lo encontró hizo mucho daño.

La primera oportunidad la tuvieron los blanquillos en el minuto 4, tras un balón al corazón del área de Edu Bedia que el canario estrellaba en la pierna de Cifuentes con todo a su favor. En el córner, de nuevo el arquero se hacía gigante ante Marcelo Silva, salvando in extremis cuando La Romareda ya saboreaba el gol. Del Cádiz en ataque apenas se tuvieron noticias, más allá de un remate desviado de Álvaro y de un lanzamiento lejano de Aketxe que Ratón despejaba con contundencia a un costado.

Pero el Real Zaragoza supo reaccionar a tiempo. Primero con un disparo de Pombo desde la frontal, que se la marchaba alto tras golpear el esférico con el exterior de su bota derecha. Tuvo que aparecer el de siempre, Ángel Rodríguez, para desnivelar la balanza a favor de los de Láinez cuando ya expiraba la primera mitad. Saque rápido de falta hacia José Enrique y el valenciano, con un centro medido, ponía la pelota en la cabeza de un nueve que no perdonaría por segunda vez. 1-0 y el choque camino de los vestuarios.

SEGUNDA PARTE

El reto en la segunda mitad era, por fin, ofrecer una versión decente y similar a la de la primera parte. Y comenzaba con un susto grande. Ratón se quedaba a mitad de salida en una jugada individual de Álvaro, permitiendo que el rapidísimo extremo le driblara y rematara sin oposición. Pero aparecería Feltscher, espectacular en labores defensivas, para salvar bajo palos y evitar que el luminoso señalara tablas.

Pero el Real Zaragoza también enseñaba sus uñas. Lanzarote, en la jugada previa a dejar su sitio a Xumetra en el campo, se inventaba una maniobra en el ala derecha para que su centro lo tocara Ángel con la punta de los dedos en un golpeo insuficiente como para alojarse en las mallas. Y con el choque convertido en un correcalles, era Güiza poco después el que vivía una situación similar a la del nueve zaragocista perdonando el empate en el 62.

En el 65 era José Enrique el que la tenía, mandando alto un balón con todo a favor. Y, en la siguiente, Ratón volaba para sacar de dentro un disparo a la media vuelta de Álvaro. Locura de partido que en nada parecía beneficiar a los intereses zaragocistas. Buscando protegerse en banda zurda ante las acometidas del citado Álvaro, el más peligroso con diferencia de los de Cervera, Láinez apostaba por Isaac para ayudar a Feltscher en detrimento de un ya ahogado Bedia.

Y con el equipo controlando el partido prácticamente sin apuros, llegaría el mazazo. Recién entrado al campo, Aitor García empalaba un balón desde 30 metros que superaba a la zaga blanquilla y también a ratón. Jarro de agua fría para un equipo que no merecía, por fútbol, un varapalo de semejante magnitud. De hecho, Xumetra tuvo en el descuento una gran oportunidad, pero su derechazo se marchaba lamiendo el poste de la portería defendida por Cifuentes.

Al final, un 1-1 que no saca de pobre a un Real Zaragoza obligado a seguir sufriendo hasta que la temporada concluya. Una escuadra que está pagando, y mucho, lo que ocurre en cada encuentro en los últimos minutos. Los maños no logran despegarse del descenso y, ante el Cádiz, sólo fue una muestra más de una campaña con más pena que gloria.

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