Página principal | Especiales | Canal viajes | El carnaval de Venecia

El carnaval de Venecia

El carnaval de Venecia

Por Jesús Tejel

Venecia no necesitaría de ninguna celebración especial para ser considerada como una de las ciudades más atractivas del mundo.  No hay otro lugar donde la conjunción de historia, arte, romanticismo, belleza y originalidad se combinen de una forma tan completa y extraordinaria como en Venecia

Quien haya visitado esta hermosa ciudad en cualquier época del año seguramente conservará imágenes difíciles de olvidar y, probablemente pensará, de superar.

Pero una vez al año, los días anteriores a la Cuaresma, Venecia logra superarse a sí misma y convertirse en una ciudad mágica, verdaderamente única y excepcional.  Es otra Venecia, la de “il Carnevale” la que por unos días se transforma en el escenario más extraordinario para una gran representación.

Porque el carnaval de Venecia podría definirse, sobre todo, como una gran obra de teatro.  Una obra en la que el visitante siente que pasea por el escenario, que es toda la ciudad, rodeado de actores maravillosamente disfrazados que posan incansables para ser fotografiados una y otra vez.  Desde primeras horas de la mañana y hasta el anochecer, cientos de anónimos figurantes visten espléndidos disfraces que lucen con un orgullo difícil de disimular, a pesar de que éstos ocultan prácticamente por completo a los protagonistas.  Especialmente en las inmediaciones de la Plaza de San Marcos y del Palacio Ducal, los turistas forman corros a su alrededor para admirar y fotografiar una y otra vez los coloridos vestidos, las inquietantes máscaras, las estudiadas poses y los misteriosos ojos de mirada lánguida que la máscara no puede ocultar, y que constituyen la única evidencia de que hay vida detrás del disfraz.

Los artistas (porque así habría que llamar realmente a los verdaderos protagonistas del carnaval) no piden nada a cambio.  Tan sólo de vez en cuando, en apariencia de manera inesperada pero con toda seguridad que bien estudiada por su parte, entregan una tarjeta a uno de los fotógrafos con sus datos personales para que les envíe después alguna de las fotografías que se han dejado tomar.   "Une photo me ferait plaisir, merci", "I would appreciate a photo, thanks", "una photo mi farebbe molto piacere, grazie" rezaba en tres idiomas una de las tarjetas que me entregó en el carnaval de este año una artista de nacionalidad francesa (no sólo los venecianos se disfrazan).  Las reglas del fair play te obligan, naturalmente, a cumplir con su deseo y enviarles las mejores fotografías en los días siguientes a la celebración.  En contraprestación a tan modesto esfuerzo por tu parte, tu archivo fotográfico se ha enriquecido cuantitativa y cualitativamente con una significativa cantidad de bellas imágenes, inigualables en muchos aspectos a las que se puedan obtener en cualquier otra celebración popular.

Desde el punto de vista histórico, el carnaval de Venecia es una de las festividades de mayor tradición en Europa.  Aunque se conoce que sus orígenes se remontan al siglo XIII, fue en el XVIII cuando alcanzó su máximo esplendor, acogiendo a viajeros y aristócratas de todo Occidente, en busca de placer y diversión.  Napoleón Bonaparte, durante su ocupación sobre Venecia, prohibió el carnaval por temor a que se generasen conspiraciones contra el estado, para ser posteriormente recuperado, especialmente durante el siglo XX y hasta la actualidad.

Desde sus comienzos, el principal estímulo del carnaval lo constituía el anonimato que permitía en todo momento a los participantes del mimo.  Personas de todas las clases sociales se podían ocultar detrás de sus máscaras y participar anónimamente como iguales entre los asistentes a la fiesta. Incluso las diferencias entre hombres y mujeres se ocultaban con largas capas hasta el suelo y máscaras sin una marcada definición. El anonimato permitía de esta manera la suspensión temporal de las pautas sociales generalmente admitidas en cualquier otra época del año.

El carnaval de Venecia es, de cualquier manera, único, porque es diferente a cualquier otro carnaval.  No hay que esperar de él grandes desfiles o deslumbrantes cabalgatas.  No se respira alborozo desatado en las calles de la ciudad.  Lo que caracteriza al carnaval de Venecia es precisamente lo contrario a lo que cabría esperar de una celebración que basa su origen en la ruptura de las normas sociales durante unos días.  Impresiona, de hecho, el absoluto silencio de los artistas mostrando sus disfraces en la calle y el respeto del visitante ante dicha actitud.  El romanticismo y la nostalgia son las cualidades que mejor definen lo que se percibe en todo momento durante el carnaval de Venecia.  Todo ello, unido a la maravillosa decadencia que se refleja siempre en esta extraordinaria ciudad, conforma una experiencia inolvidable para el visitante.

 

 * Puede ver más fotografías del carnaval de Venecia en www.jesústejel.com

Etiquetado como:

No hay tags para este articulo

Valora este articulo

0