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EMPRESAS Y EMPRESARIOS

Todo no iba a ser malo en esta crisis.

Todo no iba a ser malo en esta crisis.

Por Ángela Medrano

Como toda crisis y en justa correspondencia con el tópico, la vertiente positiva de toda crisis es que esconde nuevas oportunidades y salidas a fuerza de buscar soluciones para los problemas que se antojan como imposibles de vencer. Por lo tanto, y en sí misma, supone una gran estímulo para  trabajar la diferenciación y la creatividad ya no tanto como apuestas arriesgadas si no porque se impone la realidad tozuda y la necesidad acuciante de buscar soluciones distintas pero viables.

El mundo empresarial y económico vive una transición un tanto caótica fruto de la rapidez con la que se suceden los acontecimientos que obligan a su vez a decisiones en muchos casos cortoplacistas. Un estado de ebullición permanente que ha promovido y facilitado que en los últimos años hayan surgido fórmulas y espacios a través de los cuáles los empresarios y emprendedores pueden dar respuesta a los problemas de financiación de sus proyectos y negocios, algo que siempre se había gestionado a través de las entidades bancarias. La financiación colectiva o crowdfunding en su vocablo inglés, es precisamente esto. Una alternativa a la gestión de la banca tradicional para poder acceder a los recursos económicos y financieros que permitan poner en marcha una idea de negocio, una actividad o proyecto empresarial. Sin duda todo un cambio, quizás una evolución natural para el sector empresarial que ha sostenerse en las procelosas aguas de un mercado extremadamente competitivo y global y en línea con la nueva realidad social de interconexión, información y nuevas tecnologías que precisamente está procurando el nacimiento y desarrollo de negocios en torno al escenario digital que ha venido para quedarse.

Pero… cómo funciona este nuevo sistema? Qué debe hacer un empresario para buscar y encontrar financiación por esta vía?

Existe ya en España una multitud de plataformas con una presencia destacada y activa en Internet y que constituyen una verdadera red de contactos para hacer posible la creación de negocios. Estas plataformas de financiación colectiva acogen y recogen los proyectos de sus asociados que tienen en ellas el escaparate perfecto para contar en qué consiste, cuál es la idea revolucionaria, creativa, innovadora en la mayoría de los casos, para cuyo desarrollo necesitan financiación. Cualquiera puede convertirse en “mecenas”, en socio inversor para el desarrollo de dicha idea o negocio a través de la contribución económica compartida con otros muchos a los que esa misma idea les seduce o si descubren en ella un razón rentable dónde invertir cantidades que van desde lo casi puramente simbólico a montantes algo más serios en coherencia con la envergadura y pretensión del proyecto. De esta manera se puede sacar el proyecto adelante con el dinero de muchos.

Las cifras hablan por sí mismas. España está a la cabeza de Europa en aceptación de esta nueva tendencia, una tendencia que creció del orden de casi el 30% en 2013 y que gana adeptos día a día. Incluso algunas formaciones políticas minoritarias empiezan a sumarse convencidos de que además incorpora un componente diferencial acorde con la nuevas dinámicas sociales y sus discursos. No es menor el dato económico que arroja una cifra de movimiento de casi 10 millones de euros solo en nuestro país. Habrá que estar atentos a esta interesante fórmula y su evolución.

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