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Al mal juego, buena cara

Jorge Urriza.

 El pasado sábado el Real Zaragoza visitaba las instalaciones del Sevilla CF para enfrentarse a su filial. En su andadura en segunda el Real Zaragoza se había enfrentado a equipos filiales en varias ocasiones con más pena que gloria.

 

Los aficionados blanquillos estaban dispuestos a vivir un nuevo episodio de buen fútbol tal y como nos tenían acostumbrados los hombres de Natxo González. Pronto se reduciría la ilusión inicial por algo más de sufrimiento y tirones de pelo.

 

No fue el día de los centrales. Mikel y Verdasca no tuvieron la mejor de sus tardes ayer en Sevilla. Con mala fortuna en el primer gol y mal en la marca en el segundo, los centrales zaragocistas interrumpieron la buena línea con la que llegaban. Especialmente Diogo Verdasca, que había ofrecido unas actuaciones magníficas en los últimos partidos que seguro que recuperará el próximo viernes.

 

No todo son malas noticias en la disciplina blanquilla. Borja Iglesias y Julián Delmás fueron lo mejor del Real Zaragoza en la tarde de ayer. Con dos goles y dos asistencias respectivamente consiguieron arañar un punto de la Ciudad Deportiva del Sevilla CF. El canterano crece partido a partido, venía siendo solvente en defensa y algo más tímido de lo que venía acostumbrando en el filial en la parcela ofensiva. El aragonés demostró el sábado que es capaz de suplir con creces a Benito.

 

Cuántas veces habremos visto este partido en temporadas pasadas, y cuántas veces mantener el tipo. El sábado el equipo supo reponerse a un partido en el que las cosas no salían. Donde no se era tan preciso, ni tan contundente y el buen juego no era tan evidente como en jornadas anteriores. Sin lugar a dudas, con esta actitud el buen juego volverá.

 

A pesar de su juventud, este Real Zaragoza tiene carácter y empuje. La compresión por parte de todos los miembros de la plantilla de lo que representan crea en los jugadores el deber de correr cada balón y pelear como leones en la arena. Encomiable la labor de unos futbolistas a los que la afición quiere y admira aun empatando contra un equipo que no había conseguido la victoria todavía en liga. Distinto está siendo el sentir zaragocista esta temporada, palpable en la grada y también en Zapater, que tiene que echar menos broncas.

 

 

Ineludible resulta hablar sobre el martes. El Real Zaragoza vuelve a sentirse como en casa. Visita la Romareda el Valencia, segundo clasificado de Primera División, un histórico, uno de los de siempre. Partido para disfrutar como equipo y afición. Un premio más que merecido a 4 temporadas de sufrimiento en segunda y al buen juego desplegado por los jugadores en esta quinta campaña. Se ganará o no, pero el Zaragoza no les pondrá las cosas fáciles a los valencianos.

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