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Disfrutar el vino: 6 consejos para maridar

Para muchos un conjunto de normas rígidas. Para otros, algo que se puede dejar a la imaginación. En cualquier caso, el maridaje es la mejor manera de disfrutar de un buen vino.

Hablar acerca del maridaje de vinos es, probablemente, tocar un tema que no deja a nadie indiferente. Mientras que algunos son de la opinión de que hay unas reglas muy estrictas de las que no se puede salir, como que los blancos son para los pescados y los tintos para las carnes, otros apuestan por hacer combinaciones más creativas, buscando los extremos y los contrastes. Por si fuera poco, la llegada de nuevos tipo de viñedos, bodegas y procedencias, así como un interés creciente en el mundo de la gastronomía no ha hecho sino darle mayor complejidad al asunto.

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Aún así, conviene señalar que un maridaje es más bien asunto personal. Hay algunos fundamentos que se consideran la base, y es de esos de los que vamos a hablar. Estos son 6 consejos básicos para combinar y disfrutar un vino.

1. Pensar en el menú como un conjunto

Los profesionales de la cata y el maridaje coinciden casi en su conjunto en este punto. Es necesario tomarse el menú como una experiencia completa, y no ver cada plato como algo individual. Por tanto, hay que entender el porqué de cada uno de los vinos y elegirlos con el fin de disfrutar al máximo del conjunto.

Teniendo en cuenta esto, tomaremos los vinos empezando por los más suaves e incrementando el cuerpo de estos de forma gradual. Si lo hacemos así, percibiremos mejor los matices. En cambio, si tomamos un vino potente seguido de uno con toques más ligeros o frescos, la potencia del primero anulará las características del siguiente.

Por eso, elige los vinos igual que los platos. Acompaña los entrantes y ensaladas que se sirven primero, siempre más livianos, con vinos que tengan unas características similares, como un blanco fresco o un rosado. Después, con un primer plato algo más contundente, lo ideal es un tinto joven como los de vino la vendimia, de corta maduración en barrica o hecho en el año. Con las carnes y guisos, mucho más intensos, llega el momento de los reservas y crianzas. Y en los postres, vinos dulces o espumosos que cierran el menú.

2. Platos con salsas hechas con vino

En el caso de tomar uno o varios platos que contengan en su elaboración algún tipo de vino, servir como maridaje ese mismo vino será una idea estupenda. Por ejemplo, los pescados cocinados con un vino blanco, las carnes al oloroso y similar, tendrán mayor intensidad de sabor y se disfrutará mucho mejor todo el conjunto de matices acompañado con ese mismo tipo de vino.

Evidentemente, para que este maridaje funcione es importante elaborar la salsa con un vino de calidad. Los clásicos “vinos para cocinar” apenas aportan valor a los platos. Así que si estás preparando una comida y quieres sorprender de verdad, proponte elaborar las recetas con buenos vinos. Notarás una gran diferencia.

3. Buscar el equilibrio entre plato y vino...

Al igual que hay platos más o menos contundentes, los vinos se pueden elegir según el cuerpo que tengan. Si quieres disfrutar mejor de todo, lo ideal es encontrar un equilibrio, que combine la contundencia de cada plato con el cuerpo de cada vino. Los vinos ligeros y frescos para los platos que son así, y los más potentes, para recetas contundentes.

4. ...o jugar con los contrastes

Hoy hay una corriente que apuesta por maridar cada vino buscando crear contrastes. Es decir, intentar que cada vino cree en boca una sensación totalmente contraria a la de cada plato. Por ejemplo, un vino con matices dulces para entrantes de queso fuerte hará que ambos, tanto el queso como el sabor del vino, se aprecien mucho más. Algunos lo consideran algo demasiado extremo, mientras que otros aseguran que es lo mejor que se puede hacer.

5. Tener en cuenta cómo se han preparado los platos

La contundencia de una receta no es solo cuestión de ingredientes. También el modo en el que se cocinan influye en el tipo de vino con el que acompañar a estos. Y es que no es igual tomar un filete a la brasa simplemente con una pizca de sal, a una carne similar estofada o servida con una salsa con muchas especias. Tampoco es igual que el plato sea frío o caliente.

Por ello, se tiene que buscar un modo de compensar la elaboración de cada plato. Por ejemplo, un pescado estofado con una salsa potente es ideal con un vino blanco fresco, mientras que unas carnes con acompañamiento sencillo agradecerán un tinto con mucho cuerpo.

6. Sobre todo, déjate llevar por tus gustos

Como hemos dicho, maridar es una cuestión un tanto polémica. Y es que en realidad se trata más de un asunto personal que de una serie de normas. Ni siquiera los sumilleres más experimentados coinciden siempre en la elección de vinos con un mismo plato, ya que se rigen por sus preferencias. Así que tendrás que atreverte a hacer tú lo mismo y dejarte llevar por tu gusto personal.

Una norma que te puede ayudar a decidir si buscas un buen maridaje es elegir aquellos vinos que te gusta beber solos, sin platos de por medio. Si se trata de un vino con suficiente intensidad como para disfrutar tomando una copa, solo tienes que acompañarlo con alguna de tus recetas preferidas.

Aprender a disfrutar el vino

 

Dependiendo de con quién se hable, estos consejos pueden ser más o menos. Hay quien se sigue rigiendo por unas pautas muy estrictas, bien por miedo a los cambios o por tradición, mientras que otros son mucho más valientes y apuestan por revolucionar el maridaje de una forma tan radical que casi se trata de otra forma de tomar el vino. Sea como sea, lo importante es que la experiencia sea satisfactoria y el vino contribuya sobre todo a aumentar el disfrute de esta.


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