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El Futuro del transporte

 

Los coches eléctricos y vehículos personales ya se ven en nuestras ciudades. Y pronto lo harán otros vehículos tecnológicamente avanzados.


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La llegada del automóvil supuso toda una revolución en el modo en el que nos desplazamos los seres humanos. En el siglo XXI esta revolución continúa imparable, y asistimos a una nueva época de avances que afectan al transporte y que lo cambiará por completo. Los primeros ya son una realidad, mientras que otros están en una fase de desarrollo y pruebas más o menos avanzada, según el vehículo al que nos refiramos. De todos modos, el futuro del transporte pasa por reducir la contaminación y las distracciones.

Vehículos personales para moverse por la ciudad

Las restricciones de circulación en los centros de las grandes ciudades, la falta de plazas de aparcamiento y otros motivos están impulsando el uso de vehículos personales como el patin electrico. Cada vez se ve a más gente subido a uno de estos inventos, que facilita los desplazamientos por las aceras sin tener que caminar, sin contaminar ni tener que estar buscando sitio para aparcarlo. Se puede coger con las manos y dejarlo en cualquier lugar, lo cual hace que sea más práctico incluso que las bicicletas.

El aspecto futurista de estos medios de transporte personal es innegable. Y una señal inequívoca de que algunas de las cosas que se mostraban en libros y películas acerca de este siglo se están cumpliendo.

Coches eléctricos e híbridos

Con el fin de mejorar la calidad del aire de la ciudad y reducir la contaminación en general, las marcas de automóviles se han lanzado a fabricar vehículos con motores eléctricos. El problema de la autonomía está prácticamente solucionado, ya que las baterías permiten que cada vez se puedan recorrer más kilómetros sin necesidad de recargarlas. Además, los híbridos, que combinan un motor de combustión con uno eléctrico, hacen que se pueda elegir entre una u otra forma de conducir dependiendo de las necesidades.

Las diferencias entre estos coches y los convencionales a nivel de conducción en realidad son tan mínimas que podemos decir que no existen. Por ejemplo, sigue haciendo falta mantener la presión de los neumáticos para que podamos circular (este minicompresor de aire es ideal para llevar en el coche y poder hincharlos cuando sea necesario). Aunque esto puede que cambie dentro de poco, como veremos más adelante.

Adiós a las multas

A medida que los coches se van haciendo más avanzados, también se hacen más “inteligentes”. Desde modelos que reducen automáticamente la velocidad para adaptarse a las señales hasta dispositivos de fácil instalación como los que podemos ver en esta comparativa de detectores de radares, dentro de muy poco tiempo podremos hablar del fin definitivo de las multas de tráfico. Al menos las que tienen que ver con el exceso de velocidad, aunque las ayudas al aparcamiento y otros avances seguro que también acaban con otras sanciones.

Cosas que están por llegar

Pero el transporte todavía tiene mucho recorrido a nivel tecnológico, como lo demuestran las pruebas que se están llevando a cabo. Un ejemplo es el del vehículo autónomo, que conducirá solo mientras nosotros nos dedicamos a hacer lo que queramos. Google y otras empresas tienen prototipos circulando para hacer pruebas en tráfico real.

Otro avance es el de los neumáticos. Dentro de poco, los talleres de neumáticos dispondrán de ruedas que no se pinchan, porque no tendrán cámaras de aire. Incluso podrán imprimirse modelos a la carta con una impresora 3D, lo que facilitará encontrar uno en concreto y además a buen precio.

 

También llegarán nuevos vehículos de transporte público, como los autobuses adaptables según la cantidad de viajeros que suban, los tranvías que viajen por encima de los coches evitando los atascos y que también podría conducir sin la ayuda de un conductor. Y seguro que muy pronto veremos más novedades.


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