Tenemos Papa

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Tranquilos, que no voy a insistir acerca de lo que ustedes ya saben a través de lo que vienen publicando los medios de comunicación, DIARIO ARAGONES entre otros, acerca de nuestro nuevo Pontífice.

Lo que me ha llamado la atención es la rapidez con la que los comunicadores de izquierdas se han puesto a bucear en el pasado de Francisco.

Hay que ver lo coloquial que queda, llamarle solo Francisco, así sin número. Es como si le tratáramos de tú.

Bueno a lo que iba, la izquierda propagandística rápidamente nos ha hecho saber que, quizá, es un hombre que no condenó la dictadura argentina, Videla y sus boys. También insinúan que no defendió a dos compañeros jesuitas perseguidos por esa dictadura. Que daba la comunión al susodicho Videla mostrando una fotografía del suceso que ha resultado falsa.

Hasta se han encargado de airear que tuvo una novia a la que prometió un piso y con lo que luego no se caso.

No voy a perder un minuto en aclarar o desmentir tales hecho, el Vaticano cuenta con suficientes medios para que yo compita con ellos. Lo que me intriga es saber los motivos que tienen para intentar manchar su imagen tan rápidamente.

Me imagino que además del manido argumento de la información necesaria habrá alguna otra razón de más calado y creo que adivino por donde van. Es solo una hipótesis pero a ver que les parece.

El Papa Francisco ha cometido la herejía de nombrar a los pobres y de elegir su nombre homenajeando a San Francisco de Asís, un tipo que no solo los nombraba sino que vivía con ellos y era un pobre por excelencia. Luchaba por ellos, vamos.

San Francisco de Asís no les preocupa mucho por que de eso hace muchos años y, además, no había marxistas por entonces, pero creo que el Francisco de ahora, nada mas empezar les ha preocupado al nombrar a los pobres y es que lo ven como a la competencia.

Un caso claro de competencia desleal.

A ver que se ha creído este Papa, atreverse a hablar de los pobres cuando todo el mundo sabe que los pobres son patrimonio de la izquierda. El eje de su discurso y la realidad indiscutible de su necesaria presencia.
Si resulta que la Iglesia se va a ocupar de ellos, van a tener un grave problema de competencia y eso si que no.

No es que la Iglesia no se haya ocupado antes del Papa Francisco de los pobres, es que no se notaba o se notaba muy poco.

Si la Izquierda ya no tiene la exclusiva del discurso sobre la pobreza y la igualdad, el discurso pierde fuerza y sobre todo hay que demostrar que se trabaja por ellos, de verdad y sin retórica.

Yo creo que esto es lo que les preocupa y lo que ha originado este temprano ataque sobre el nuevo Papa.

Ahora lo que hace falta es bajar de las musas al teatro y que la Iglesia tome acciones decididas a favor de la Justicia y de los desfavorecidos, porque si no es así, y todo se queda en gestos, el Papa Francisco nos defraudara y solo habrá hecho lo mismo a que nos tienen acostumbrados los chicos de la  izquierda, hablar.

 

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