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Las ventajas antidemocráticas de sus señorías

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En democracia, todos tiene los mismos derechos, incluso los que no son diputados. POR DOMINGO BUESA

En una nación que está viviendo una importante crisis económica, que se está llevando por delante muchos sueños y muchas ilusiones de sus habitantes, los que tienen importantes responsabilidades de gobierno deben dar ejemplo de solidaridad, de cercanía y de respeto hacia todos los gobernados que tienen problemas diarios para sacar adelante a su familia. Y en esta circunstancia tan especial que nos toca vivir deben participar sensatez y esa ejemplaridad moral que trasmiten los que se emplean en trabajar por los demás y nos los que se empeñan en trabajar para ellos mismos.

Podría apuntar muchas circunstancias pero hay una que me parece especialmente insostenible, justamente la que se refiere a los diputados y senadores españoles que ante la circunstancia de tener que legislar sobre las jubilaciones de los demás se apresuran a blindarse sus jubilaciones de manera vergonzosa. Es decir, yo no me someto a las mismas reglas que yo decido someter a los demás. Como ven, un ejercicio antidemocrático insuperable que acabará provocando el descrédito total de este grupo de personas que viene a cobrar como salario mínimo cerca de los 5.000 euros brutos (3.126 mensuales por 14 pagas y 1.823 como complemento para los que viajan de fuera).

Yo no me opongo a que todos los que ejercen cargos públicos cobren por ello, pues estoy convencido de la urgencia de que se les pague bien, incluso diría que muy bien, entre otras cosas para facilitar el que puedan llegar a esas responsabilidades personas de máximo nivel de preparación que –de otra manera- no van nunca porque pierden dinero. Pero claro está, si esto es aconsejable lo insostenible es que ellos que cobran su trabajo sean tratados con privilegios de por vida, que se les trate de manera diferente a los españolitos de a pie, a los que les sostienen y hacen posible que ellos estén allí.

Yo espero que si realmente creen en el sistema democrático, si quieren evitar que éste entre en crisis al entender los ciudadanos que sólo sirve para mantener privilegios dignos del Antiguo Régimen, sean conscientes y procedan a abolir sus privilegios. Es decir que deje de ser verdad que un español de a pie cobre el 50% de la pensión si ha trabajado más de quince años, mientras los diputados y senadores cobren un 80% de la pensión si han trabajado siete años, pudiendo cobrar un 90% si han cotizado 11 años.

Increíble si sólo fuera eso, pero resulta que es vergonzoso porque hay mucho más. No voy a extenderme en esta reflexión, pero no quiero dejar de citar un dato más. El Estado determina a los españoles la cuantía de su jubilación según su cotización a la Seguridad Social en los últimos quince años de su vida laboral. Pero es a los españoles de segunda, a todos, porque hay unos españoles de primera que son los diputados y senadores que  tienen asegurada la pensión máxima (2.466 euros) con once años de ocupar asiento en las cámaras.

Con estas ventajas económicas, que casi los convierte en los altos directivos de la banca española de hace unas décadas que se blindaban su jubilación y su despido, creo que podríamos encomendarles alguna tarea más. Por ejemplo, hacer un seguimiento de las viudas de este país que seguro que no cobran lo que cobran ellos.  Y a partir de aquí abrimos las líneas de teléfono, es un decir, y les invito a que les fijen tareas a realizar en esta España de no se cuantos millones de parados y de no se cuantas millones de ilusiones de futuro abandonadas en la penuria de tantas familias. Así por los menos entenderemos que haya que resolverles a esos seiscientos españoles su futuro, ese futuro que los otros casi cuarenta millones de españoles no tienen resuelto tan ventajosamente.

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