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Un filipino es juzgado en Zaragoza por apoderarse de 10.000 euros mediante una estafa por Internet

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Con la evolución tecnológica las estafas también han saltado a la red de la mano de la ya tan utilizada banca electrónica. En el Penal número 7 de Zaragoza se ha juzgado a un filipino, de 34 años, por apoderarse de 10.000 euros mediante el “phishing”. 

Este hombre, Iñaki Carmelo R.E., se enfrenta a 18 meses de prisión y la posibilidad de sustituir la pena de cárcel por la expulsión de España. La Fiscalía entiende que trabajaba para una empresa ficticia afincada en Ucrania como intermediario en España, siendo su función la de realizar transferencias de fondos provenientes de dicha empresa. En un primer momento recibía en una cuenta a su nombre y, posteriormente, debía de enviarlos mediante agencias de envío de dinero al extranjero. A cambio, recibía un beneficio de un 8% de estas operaciones. 

El dinero provenía, según la investigación practicada por la Brigada de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional, mediante procedimientos informáticos ilegales de acceso a la banca on line, consistentes en la remisión de correos electrónicos a los usuarios, simulando que éstos proceden de las entidades bancarias de las que son clientes. A partir de ahí, capturaban la clave y código bancario de sus cuentas corrientes, introduciéndose en éstas y extrayendo importes de las mismas. 

Sin embargo, el procesado, que actualmente vive en las Palmas de Gran Canaria, ha asegurado que él sí hacía de intermediario, pero que desconocía que esta empresa “recibía el dinero de formas ilegales”. Es por ello, que su abogada defensora, Olga Oseira, ha negado la mayor y ha mantenido la libre absolución. 

Esta letrada ha resaltado que su cliente “firmó un contrato que parecía bueno con una empresa en una época, en 2007, cuando las estafas tecnológicas no estaban a la orden del día”. Prueba de ello, es que, según Oseira, el enjuiciado recibió una llamada del banco advirtiéndole de la irregularidad de una de las transferencias, por lo que fue a la Policía y decidió interponer una denuncia. “Él es también víctima y ahora está acusado”, ha sopesado.

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