Las algas del Ebro son el habitat perfecto de la mosca negra
La lucha contra la mosca negra es una de las batallas más importantes del verano. Desde que este insecto llegó en 2003 tratan de minimizar sus efectos desde muchos ámbitos. Las actuaciones son más eficaces cuando la mosca es todavía una larva. Pero parece que esta especie ha llegado para quedarse, ya que el río Ebro ya es uno de sus emplazamientos preferidos.
La directora del Instituto Municipal de Salud Pública, Mercedes Navarro, ha explicado que, en este sentido, se trabaja en dos líneas: o bien cuando todavía es una larva, o cuando la mosca ya es adulta. Sin embargo, ha destacado que la actuación principal y “más eficaz” hay que realizarla en la fase de larva, cuando está en el río. El tratamiento en los ríos, ha señalado Navarro, consiste “en añadir esporas de un bacilo que es tóxico para esos insectos”.
En la fase adulta es más complicado y lo único que cabe, tal y como ha manifestado Navarro, es “hacer un tratamiento con sustancias desinfectantes”. Unos trabajos que actualmente se desarrollan en los centros deportivos municipales. No obstante, ha apuntado, aunque “no tiene el mismo poder”, ya que sólo dura de 3 a 7 días, “minimiza las molestias en los recintos abiertos”. A partir de ahí, ha agregado, los mecanismos “ya son de actuación individual”.
El alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, y la consejera de Servicios Públicos, Carmen Dueso, han visitado este martes las instalaciones del Instituto Municipal de Salud Pública y han halagado su “labor fundamental” ya que no sólo se encarga del control de plagas, también de que, por ejemplo, la población de palomas sea estable y “no crezca más allá de cierta lógica”.



